LA FORMULACIÓN DEL PROPÓSITO DE CAMPAÑA ( AFTRAGSTAKTIK/ COMMANDERS INTENT). PART I
Inicio hoy una nueva serie de artículos que tienen que ver con la administración de una campaña electoral.
Como becario Fulbright, tuve la oportunidad de estudiar una maestría en administración pública en The American University en Washington, D. C.. Ahí varios de mis maestros insistían en siempre mantener en perspectiva el acrónimo del investigador administrativo Luther Gullick PODSCORB. Por sus siglas en inglés dicho acrónimo significa: Planeación, organización, desarrollo/dirección, recursos humanos, coordinación y presupuestación.
Con este acrónimo en la mano cualquier proyecto es fácil de administrar, me decía el profesor Boynton.
Vaya que, si no ha sido tan fácil, si ha sido útil. En el transcurso de los últimos 4 años me he colaborado en el diseño y dirección estratégica de campañas de oposición. Es decir, hemos empezado desde abajo, con un promedio de 15 puntos de desventaja y hemos logrado alcanzar la victoria electoral en los procesos de Guatemala 2007, Mazatlán 2007, Cancún 2008, Zihuatanejo 2008, Zapopan 2009.
Si bien la victoria es fruto del trabajo de muchos, en especial de cada uno de los candidatos y sus equipos de trabajo, no es menos importante la forma en la que se llevaron acabo dichos procesos. Una parte importante de ello es la forma de controlar el proceso, esto es, de llevar las riendas del proceso para evitar que se pierda el rumbo, que se desboque y se aceleren los procesos, o que se aletargue y camine a paso lento. Como se puede apreciar, el control tiene que ver con el timing de las cosas.
La forma de controlar dicho proceso inicia con una idea sacada de las doctrinas de ejércitos profesionales: the commander’s intent, en inglés, o Aftragstaktik en alemán, (este último término es más amplio y pudiera ser definido como comando orientado a una misión).
Esta intención del comandante es la expresión misma de la estrategia, objetivos, acciones, tácticas y calendarios de ejecución que definen la gran estrategia electoral.
Tomando en cuenta que toda estrategia se conforma de cuando menos cuatro etapas: formulación, comunicación, interpretación e implementación, o puesta en marcha, la correcta descripción de dicha estrategia resulta crucial para el desarrollo de una campaña exitosa.
Para efectos de la administración de un campaña electoral hemos decidido llamarle Propósito de Campaña a esta descripción de la estrategia.
En concreto, este Propósito de Campaña describe el resultado final que se propone conseguir en la campaña. Debe incluir procesos, estructura y contenidos de la estrategia.
Se trata de una declaración concisa. Debe estar redactada de forma clara, precisa y de manera sencilla; sobre todo debe manifestar de manera precisa el propósito de la misión. Ganar la elección, OK, pero mejor es: contar con X número de simpatizantes en las secciones X, Y y Z, para ganar así los distritos X y Y con tal cantidad de votos para ganar la elección.
Así redactada es el elemento unificador de todos los recursos que conforman una campaña. No se trata de que sea un resumen de los conceptos de operación de la campaña; no es un listado de procesos, sino la filosofía misma de la campaña, una norma social dentro del caos electoral por así decirlo.
La creciente competitividad electoral, demanda una profesionalización, aún mayor, en cada campaña. El manejo de este tipo de herramientas profesionales facilita los procesos y perfecciona un estilo de campaña que da resultados. Es justo decir sin embargo que si bien emplear este Propósito de Campaña ha sido exitoso, no deja de existir la probabilidad de que dicha campaña pueda sufrir una derrota. Afortunadamente, esto no ha sucedido en estos últimos años.
El objetivo del Propósito de Campaña que utilizamos en Publicum Estrategias como parte de nuestras metodologías de trabajo es enfocar la atención de los colaboradores de una campaña determinada en lo que se debe lograr. Qué objetivos, en cuánto tiempo, en dónde, cómo obtenerlos, todo ello a fin de alcanzar no solamente el éxito, sino que también, para disciplinar los esfuerzos de cada uno de estos colaboradores hacia el cumplimiento de dicha meta: la victoria electoral.